hace 8 meses - Gays - 5
Cuidando a Tavito + Rafita (parte 2)
ENVIADO DE FORMA ANÓNIMA
Después de la «pijamada» había que hacer limpieza profunda..
Tenía un sueño húmedo con Flor, dónde sus padres nos habían dejado solos y teníamos un encuentro candente arrebatado, m...


Después de la «pijamada» había que hacer limpieza profunda..
Tenía un sueño húmedo con Flor, dónde sus padres nos habían dejado solos y teníamos un encuentro candente arrebatado, me parecía estar ahí, sentir sus labios lamiendo mi pene duro y yo rogándole para que me dejara penetrarla, pero de pronto el sueño terminó y yo trataba de aferrarme a él inútilmente. Seguía dormido, o no, no sabía, pero la sensación era real muy. De repente la imagen de Flor se desvaneció en mi sueño, estiré mi cuerpo comenzando a despertar, sí, ahí estaba, esa sensación húmeda, abrí con pesadez un ojo y ví un bulto medio borroso en mi abdomen, aclaré un poco la mente y me dí cuenta, tenía una erección fuerte y me estaban lamiendo la verga, pestañeé dos veces y logré distinguir el bulto, tenía a Rafita con la cabeza en mi abdomen y la humedad provenía de su saliva, el niñito estaba aprovechando mi erección matutina mamándomela despacio. Traté de no hacer ruido, despejé un poco mi cabeza del ruido provocado por el sueño y volví a abrir los ojos con una visión más clara, Rafita seguía desnudo y alcanzaba a ver su culito blanco que me estuve cogiendo hacía unas horas, giré la cabeza un poco viendo a Tavito que estaba boca abajo en la misma posición que normalmente me lo encontraba siempre al despertar: con una pierna arqueada dejando ver en plenitud sus deliciosas nalgas esponjosas, su cabeza de lado por lo que solo podía ver su nuca y cabello, pero eso lógicamente no me llamaba tanto la atención como ese gran culo que se cargaba, tan sediento de verga que me encantaba poseer.
Rafita me la chupaba muy despacio, como dudoso, quizás no quería despertarme, pero yo no tenía intención alguna de volver a dormir, estiré mi mano y alcancé sus nalgas con la punta de mis dedos y Rafita rápidamente sacó mi pene de su boca y volteó a verme como aterrorizado, me llevé el dedo índice de mi otra mano a los labios y le hice una señal de guardar silencio y después otra apuntando a Tavito, tratando de indicarle que estaba dormido, Rafita asintió en respuesta y después le indiqué con señas que se acercara a mí, él lentamente se acercó a mi cara hasta estar cerca,
– Ya tan temprano quieres verga?- Le dije susurrándole al oído, Rafa se puso rojo como tomate y solo dijo que sí con la cabeza apartando la mirada, yo me reí en silencio y lo pegué a mi tomándolo del culo, podía sentir su verguita dura y huevos en mi pierna mientras le susurraba al oído haciendo círculos con la punta de mi dedo en su ano, – Quiero que te bajes y me la mames y también me chupes los huevos, y mientras yo te voy a chupar tu culito, sale?- Le pregunté entre susurros y él simplemente decía que si apenado apartando la mirada mientras yo seguía manoseando su rico culo, – Y luego te la voy a meter, quiere verga este culito?- Le decía jugando una voz mimada mientras le metía la punta de mi dedo por el ano.
– Si…- Respondió Rafita muy quedito.
– Si qué? Si querés que te meta la verga por tu culito?- Le pregunté con la misma voz ridícula.
– Si… Quiero que me metas la verga por el culito- Confirmó Rafa nuevamente poniéndose rojo.
– Acomódate como te dije, pues- Le ordené, y lentamente él se giró dándome sus nalgas a la cara y acercando la suya a mi entrepierna, sentí como Rafita tomaba mi barra por el tallo y de nueva cuenta se la llevó a la boca para comenzar a mamar, me llamaba la atención como en un par de días Rafita había mejorado mucho en su sexo oral, ese niño era más puto que Tavo, algo que después habría de comprobar por completo, por mi parte giré un momento mi cabeza para ver a Tavito quién seguía plácidamente dormido, se estaba perdiendo la diversión pero no tenía ningún interés por despertarlo, así que llevé mis manos al culo de Rafa y comencé a jugar con sus nalgas, las separa y apretaba descubriendo y ocultando su ano rosita, a penas era visible, pero se alcanza a notar un poco el rastro de mi semen por el borde de su hoyito y la parte interna de su nalga derecha y más abajo colgaban sus huevitos rosados y su verguita dura, yo que había desarrollado un extraño atractivo por los genitales infantiles me llevé las bolitas de Rafa a la boca y las chupé, no sabía si era idea mía pero me parecía sentir un tenue sabor a mi semen, no era extraño si después de todo la noche anterior había estado batiendo con mi propia verga la leche que les había dejado en el culo a los dos, una victoria más para mi morbo, otro culo impregnado de mi leche. Rafita comenzó a imitarme, y dejando mi verga ensalivada recargada en su mentón, recogió mis huevos con sus manos y los comenzó a chupar, al principio muy brusco, no tenía aún la técnica chupando bolas que Tavito y me hizo soltar un gruñido de dolor que él comprendió, porque inmediatamente sacó mi testículo de su boca y parecía sobarlo con su mano, traté de relajarme para dejar pasar el dolor y como mi mano le guíe mi verga a su boca y él la tomó para volverla a chupar, entonces algo llamó mi atención, volteé a mi derecha y Tavito estaba despierto viendo hacia mí encontrando su mirada con la mía,
– Ven, mi amor- Le dije, y en silencio se acercó a mí reportándose en mi brazo, le di un beso en la frente y con mi mano le apreté el culo, – Bebé, me chupas los huevos?- Le dije tratando de sonar tierno, Tavito simplemente me vió y tallándose primero sus ojos con las manos y en silencio bajó adentrando su cara entre mi piernas, Rafita se detuvo un momento quizás no se había dado cuenta que Tavito ya estaba despierto y pude sentir el aliento en mi escroto para posteriormente la sensación de la boca de Tavo succionando uno de mis huevos como él bien sabía, le acaricié la nuca a Rafa, entonces el volvió a lo suyo con mi verga mientras yo cerraba los ojos y me dejaba llevar en las sensaciones de esas dos boquitas comiéndome la entrepierna.
Abrí los ojos de nueva cuenta, tenía en frente de mí el culo de Rafita y mi reacción primera fue pasarle la lengua al canal del su trasero barriendo su ano y avanzando tan arriba como pude, lamí una y otra vez entre las nalgas de Rafita y besé sus nalgas en cada centímetro cuadrado de su piel clara para volver a ese ano chupándolo y tratando de meter mi lengua. Abajo entre mis piernas sentía las lenguas y labios de los niños recorriendo hasta el mínimo rincón de mi verga y huevos, no tenía idea de que boca me chupaba qué, pero hubo un momento en que cada uno me mamaba un huevo haciéndome retorcer de lo rico que sentía y con mis dedos yo le daba a Rafita preparando su ano para recibir la carne que había estado esperando. No podía más, tenía mi pene demasiado duro de la excitación, no aguantaría mucho más, así que arrojé a Rafa de encima mío y comencé a levantarme,
– Ya no aguanto, ocupo metérsela a alguno de los dos- Les dije rabioso y con mi pene apuntando hacia su dirección.
– Yo voy al baño primero- Dijo Tavito, y salió disparado, desnudo y con su penesito alzado corrió dejándonos a Rafa y a mí solos.
– Vas a ser tú, Rafita- Le dije, meneandome un poco el rabo amenazante.
– Si, como me pongo?- Preguntó Rafita aún sobre la cama.
– Ponte aquí con el culo hacia mí- Le dije, esperando al pie de la cama. Rafita se colocó en cuatro patas dándome las nalgas, eso dibujó una sonrisa en mi cara, ese niño era otro del que había conocido, este no reparaba en darme las nalgas y solito se acomodaba, levantando el trasero y colocando mi verga en medio de sus nalgas esperando a que yo se la metiera. Le pasé mi pene por el canal de su culo a Rafita y el chiquillo suspiraba, le untaba en su hoyito el líquido que mi pene lagrimeaba y sin previo aviso uno de esos últimos deslices de mi glande acabó en introducirlo por la rosita entrada de su culo. Rafita se sacó un poco al clavarsele mi punta, pero yo lo detuve con mi mano en su cintura y con la otra sujetando mi pene, se la dejé adentro unos segundos disfrutando de nueva cuenta esa rica sensación apretadita, no me encantaba tanto como el culo de Tavo, pero era innegable que tener así a un niño de 9 era una oportunidad que no iba a despreciar jamás, quizás era que el culo de Tavo era más voluminoso y me daba más morbo, pero eso no quitaba que también me gozara con el de Rafita. Le saqué mi cabezón un segundo a Rafa y use un golpe grande de saliva entre su agujerito y mi verga y de nueva cuenta se la empujé metiéndole la mitad esta vez, Rafita de nuevo quiso sacarse pero ahora lo tenía con mis dos manos por la cintura y lejos de lograr sacarse mi verga del culo otro poquito le entró,
– Ayy… Me duele- Dijo Rafita, pero tan pronto terminó de articular esas palabras yo le comencé a coger a buen ritmo. Rafita no solo dejó de quejarse, si no que arqueó más la espalda levantando más el culo y en unos segundos ya mi pelvis impactaba contra sus nalgas, él gemía y movía el culito gozoso, a este niño le encantaba tenerla adentro, que sorpresa se llevaría su primo la próxima vez que quisiera «jugar» con él y se diera cuenta que ya recibía verga sin mucho esfuerzo. Se escuchó el sonido del retrete y seguido los pasos de Tavito regresando, se detuvo en la entrada del cuarto viéndonos como ya Rafa y yo estábamos cogiendo,
– Yo quiero- Dijo Tavito acercándose, claramente de nuevo estaba celoso.
– Espérate bebé, ahorita sigues tú- Le respondí sin dejar de coger a Rafita.
– No! Ya métemela- Dijo Tavito y se puso en la misma posición a un lado de Rafa dándome el culo.
– Espérame tantito, bebé- Le pedí, sintiendo ya el orgasmo acercándose.
– Nooo, ya, métemela a mí- Respondió Tavo enojado como todo un niño berrinchudo y de un salto se colocó arriba de Rafa con su culo apuntando a mí, Rafita se quejó al tener a Tavo encima y tuvo que bajar un poco su culito, pero ahora tenía a los dos, culo con culo uno encima del otro para mí. Instantáneamente vino a mí la imagen de varias películas porno que había visto dónde se usaba esa mancuerna y me hizo excitar en demasía, le solté un escupitajo gordo en el ojete a Tavo y en un movimiento rápido mi verga salió del culo de Rafa para entrar de tirón por el de Tavo, el pequeño tembló un poco al recibir mi palanca y soltó un gemido fuerte y sobrecogedor e inmediatamente yo comencé a el azote dándole más intenso que a Rafa.
En esa situación con ambos culitos literalmente frente a mí al mismo tiempo, reafirmé mi favoritismo por el de Tavito, tenía un culo digno de mis mejores pajas y tenerlo así era un gusto bastante culposo que estaba dispuesto a cargar, sin embargo no me podía olvidar de Rafita, así que comencé a intercalar igual que la noche anterior, hundiendo mi pene en el hoyo del niño siguiente tratando de darles el mismo tiempo a cada uno, sus anos bien dilatados hacían la tarea muy sencilla y me regalaban una imagen inolvidable, culos tan tiernos que ya conocían bien la verga y la disfrutaban tanto o más que yo el cogerlos.
Rafita fué el primero en venirse, sus espasmos eran más intensos que los de Tavo, los reconocí al instante cuando me comenzó a apretar la verga con s esfinter y entonces se la saqué, mirar ese ano palpitando estrepitosamente me enorgullecía, ese culito también era mío, o bueno, quizás solo lo sería por un tiempo, pues siendo Rafa tan puto y teniendo un primo que también se lo quería culiar no sería exclusivo para mí por mucho tiempo, pero no había de qué lamentarme, aún tenía a Tavito y él también estaría disponible para sacarme la leche cuando yo quisiera, como en ese momento en que su ano abierto esperaba de regreso mi rabo para seguirlo follando, y así lo hice, se la dejé ir entera continuando con las clavadas. Las nalguitas deliciosas de Tavo se meneaban al pegar contra mi pelvis y el niño goloso gemía despacio apretando un poco su hoyo propinándome un mar de sensaciones ricas que no podía resistir más, se la saqué en el preciso momento en que mi pene comenzaba a botar la leche manchandoles el culo a ambos niños, una vista fenomenal de esos dos culitos con el ano abierto y escurriendo mi semen, la leche le bajaba por la raja a Tavo y le caía a Rafa entre las nalgas bajandole hasta su agujero rosita que de nueva cuenta recibía mi esperma.
Que ricura de culitos los que me estaba comiendo, me daban ganas de volverles a dar como la noche anterior, de cucharita sobre la cama intercambiando entre ellos pero en ese momento mi teléfono sonó, un sms de Mayra diciendo que llegaba de regreso a las 12, eran pasaditas las 10, así que me deba tiempo de bañarnos y asear la casa, les dije a los niños que debíamos bañarnos rápido y desayunar, los pequeños se levantaron de la cama, primero Tavo que estaba encima de Rafa y después Rafita de la misma manera salió de la cama, era hermoso verles los culos llenos de mi leche, deseaba tener el resto del día con ellos y seguirmelos cogiendo hasta que me ardiera el pene de tanta fricción, pero el tiempo se agotaba, así que dándoles una nalgada salimos los tres del cuarto entre risas para entrar todos juntos al baño.
En la ducha todo era diversión una vez más, los niños me enjabonaban la verga y huevos mientras yo hacía lo mismo con ellos, los tres bien empalmados y yo les buscaba sus culos para meterles el dedo aprovechando el agua, incluso Tavito se había arrodillado un momento a mamarme el pene y sediendole el lugar por un momento a Rafa, el otro niño también me la chupó un rato, pero los detuve sin llegar a terminar, pues no quería tardar demasiado y arriesgarme a ser descubierto.
Tenía los ojos cerrados mientras me lavaba el cabello cuando escuché algo un poco sorpresivo para mí,
– Me dejas cogerte?- Dijo Tavito
– Sí- Dijo instantáneamente Rafita, aparentemente contento.
– Oigan, no, tenemos que apurarnos- Les decía yo, aún con espuma en mi cabeza y los ojos cerrados. Los niños reían con picardía y entonces escuché un sonido conocido, Tavito se estaba cogiendo a Rafa. Abrí los ojos y ahí estaban los dos, Rafita inclinado con sus manos en la pared y Tavito detrás cogiéndoselo, quería decirles que pararan, que debíamos darnos prisa para salir, pero de nueva cuenta ganó la calentura, me arrodillé acercando mi cara al culo de Tavo, y separando sus nalgas comencé a comerle comerle el ano mientras se seguía cogiendo a Rafita y ambos niños gemían despacio, le acariciaba los huevos a Tavo mientras le chupaba el culo y por momentos también estiraba una mano para masturbar a Rafita, esos niños realmente eran unos calenturientos, Tavito le daba a Rafita su verguita con emoción, sus cuerpitos mojados y escurriendo agua se veían aún más apetitosos, Tavito tenía a Rafa por las caderas y se lo cogía de una forma graciosa, obviamente no sabía bien que hacía pero lo gozaba, porque ambos niños gemían, tenía ganas de ponerme detrás de Tavo y en trenecito coger entre los tres pero pronto Tavito tubo un orgasmo, sentía su culito palpitando en mi lengua mientras le chupaba el ano y las piernitas le temblaban hasta que le sacó su penesito a Rafa del culo y se alejó un poco, yo estaba caliente ahora, así que no saldría de ese baño sin deslecharme, me le acerqué a Rafita cuando este ya se estaba levantando de su posición con las manos contra la pared, volteó de reojo a verme e inmediatamente regresó a su posición dándome el culo, pero yo no deseaba darle así, lo tomé de un brazo y lo hice quedar de cara frente a mí, el niño me miró con algo de miedo pero no le di tiempo de reaccionar para cuando ya me lo había echado en brazos, con sus piernas abiertas a mis costados y mi verga un poco más abajo de sus nalgas, tomé mi pene y lo dirigí a su ano, realmente tenerlo así bien húmedo con el agua, su culito se sentía más suave, fresco, tiernito, me saboreé ese hoyito en el que la estaba a punto de meter, le puse la cabeza de mi pene en su entrada y bajando un poquito al niño en brazos se la empecé a clavar,
– Ahh…- Exclamó Rafita abrazándome y poniendo su cabeza en mi hombro, yo lo tenía agarrado de las nalgas y lo bajaba despacio hasta que toda mi verga estuvo metida en su culo y comencé a cogermelo, lo pegué contra la pared del baño y con velocidad le bombeaba y gruñía mientras mis huevos chapaleaban contra sus nalgas mojadas,
– Te encanta la verga, verdad Rafita?- Le decía mientras él me abrazaba fuerte y gemía en mi oreja.
– Ayy… Sí- Dijo Rafita sin titubear.
– Y vas a dejar que también tu primo te coja?- Le pregunté.
– Mmm…- Exclamó Rafa ocultando más su rostro en mi cuello. Ahora que Rafita había probado la verga no había duda que se dejaría usar cada que su primo quisiera «jugar» con él, por mí no había problema mientras me siguiera dando el culo a mí, claramente sería la putita mía, de su primo y hasta de Tavito. Me seguía cogiendo a Rafa con fuerza, era la primera vez que le daba tan duro a su culo, se la metía y sacaba entera balanceándolo en el aire y él se aferraba fuerte a mí, Tavito, quién había estado callado todo ese tiempo mientras yo me cogía a Rafa, me tomó de los huevos desde atrás haciéndome recordar que él seguía ahí,
– Sigo yo- Dijo Tavo, entonces me giré con Rafa aún en brazos, dándole unos últimos empujones mientras su culo se estremecía, esperé a que pasaran esas ricas sensaciones y lo bajé, parecía que le temblaban un poco las piernas al volver a estar de pie, entonces rápidamente Tavito se me echó en los brazos para que lo cargara, y tan pronto estuvo bien acomodado con mis manos sosteniendole por el culo, él mismo estiró su manita buscando mi verga y poniéndosela en la entrada de su ano, yo no titubeé ni un momento, en un balanceo le metí la cabeza de mi pene y en otro balanceo lo clavé por completo y comencé a cogérmelo muy rápido y duro,
– Ay… Ay… Ay…- Decía Tavito agarrándose bien fuerte de mi cuello.
– Te duele?- Le dije, aunque más bien parecía un gruñido de mi parte.
– Si, pero… Está rico- Respondió Tavo, gimiendo más en mi oído. Era una fiesta de sonidos de las nalgas de Tavo pegando contra mí y la humedad del agua amplificando todo además del eco, parecía que estaban 3 parejas follando duro, pero éramos solo Tavito y yo, más Rafita que estaba a un lado viéndonos mientras se tocaba su pequeño pene,
– Me gusta más tu culo- Le dije susurrándole a Tavo, él hizo un pequeño ruido como agradeciendo el «cumplido» y entonces comencé a sentir que me venía. Rápido bajé a Tavito y le dije que se arrodillara frente a mí y lo mismo le pedí a Rafita, quién un poco sorprendido obedeció alcanzando a ponerse junto a Tavito justo a tiempo cuando yo comenzaba a botar mis mecos, procurando repartir los borbotones de semen en ambas caritas de los niños quienes en acto reflejo cerraban los ojos mientras el espeso líquido blanco les caía en sus tiernas caritas, a Tavito le cayó la mayor parte en el ojo derecho y se le derramaba por el lado de su nariz y mejilla, mientras que a Rafita le había caído una parte en la frente y otra buena cantidad en el lado izquierdo de su labio superior bajándole para quedar entre sus labios.
Había mandado a los niños a bañar para quitar la suciedad y el semen que les había dejado en sus traseros, pero ahora los tenía ahí con la cara llena de leche mientras se miraban uno al otro y soltaban unas risitas pícaras, era una situación de puro morbo, deseaba seguir dándoles a sus culos pero un pitido de mi reloj indicaba que eran ya las once, así que les di a mamar un poco mi verga, les recogía el semen de la cara con ella y ellos lo comían mientras me la chupaban. Finalmente los hice lavarse la cara mientras yo enjuagaba de nuevo mi miembro para ahora sí salir y rápido cambiarnos de ropa y asear un poco la casa. Había una aroma fuerte a sexo anal, usé una buena cantidad de líquido para pisos y aromatizante hasta lograr enmascararlo y eché la colcha de la cama a la lavadora justo en el momento que tocaron a la puerta, era Mayra quien sonriente me saludó,
– Buenos días, como se portaron los niños?- Dijo Mayra.
– Mamá!- La recibió Tavito corriendo hacia ella.
Charlé un momento con Mayra recapitulando la historia falsa que había creado en mi mente sobre el qué habíamos hecho mientras ella no estaba y le puse de pretexto a Mayra que habíamos tirado por accidente un poco de jugo en la cama y debido a ello había lavado la colcha, ella no puso ninguna queja al respecto, simplemente me dió las gracias y un poco después me fuí, no sin antes despedirme de los niños quienes me sonreían de oreja a oreja. Mayra estaba lejos de sospechar que el jugo que había manchado su cama era el mío.

 



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