hace 2 meses - Gays - 0
Dulce, mis inicios con una nínfula.
ENVIADO DE FORMA ANÓNIMA
Después de probar a Dulce, la tierna niña de 8 años, Junior tuvo aún más suerte y con ayuda de chicos más experimentados pudo adentrarse más en el mundo del erotismo.


Al llegar a casa pude ver que mi madre junto con sus amigas estaba un poco tomada lo cual me preocupaba ya que casi era hora de irnos y no podía conducir en ese estado.
-Mamá, papá nos viene a recoger verdad?
-No hijo, él está tomando horas extras ésta semana para poder tener el fin de semana libre e irnos de vacaciones. Por qué preguntas?
-Lo había olvidado, es que en ese estado no puedes manejar.
-Cierto, olvidé decirte que hace poco llamé a tu papá y le avisé que nos quedaremos aquí hasta mañana, espero que no te moleste.
-Claro que no, entonces voy a seguir jugando con los chicos, love you mommy.

Entonces fui a avisarle a José de mi estadía para que me prestara un pijama y al escuchar mi anuncio Dulce se alegró mucho. Comimos pastel y toda la familia de la amiga de mamá me hacía sentir como uno más de ellos, bromeamos, jugamos y vimos tv hasta que se hizo muy de noche así que nos enviaron a la planta superior a dormir. Como yo era el invitado iba a dormir en el cuarto de Dulce ya que era el único individual, al lado estaba el cuarto de Lupita donde habían dos camas, una para las niñas y otro para los niños. Al parecer Dulce se orinaba de noche así que comenzaron a hacer el clásico “rock, paper, scissors” para ver quien dormía con la nena mientras yo en mi mente repasaba cada detalle de lo que podríamos hacer así que me ofrecí a dormir con ella, con lo que no contaba era que a José, el siguiente en la escala del desprecio, lo iban a mandar a dormir al cuarto de una sola cama, mientras que Lupita, Armando, Dulce y yo dormiríamos en la habitación doble.

Era una de esas casas donde no hay TV en los cuartos y al apagar las luces, la luz que se filtra por la ventana le da una tez tétrica al sitio. Estábamos a oscuras tratando de acomodarnos en las pequeñas camas que quedaban una al lado de la otra, en el piso de abajo se escuchaban las risas de las féminas, en el cuarto de al lado se escuchaba la radio que escuchaba José y en la cama de al lado se escuchaba como los amantes se secreteaban, mientras tanto yo abrazaba a Dulce muy pegada a mi con una mano en cada glúteo, estaba muy cómodo en esa posición, hasta que Armando en voz baja nos dijo.
-Los vimos.
-Disculpa?-dije confundido.
-Vimos lo que hicieron a orillas del riachuelo mientras Lupita y yo nos divertíamos.

No sabía que decir, mi corazón palpitaba a mil y Dulce me abrazaba muy fuerte por el miedo que sentía también.
-Tranquilos, todo está bien-me dijo mientras sonreía-es más si quieren pueden jugar con nosotros.

Me limité en asentir y Lupita se quitó su bata inmediatamente al mismo tiempo en que armando quedaba sólo en boxers, Dulce y yo hicimos lo mismo, nos despojamos de todo y comenzamos a besarnos, todo era muy exitante, tener a una pareja al lado hacía que la calentura subiera. Al poco rato ellos se cruzaron a nuestra cámara y Armando le tocó las nalgas a Dulce y me la pidió prestada a cambio de Lupita, yo acepté y Dulce no dudó en ir, las curvas de Lupita eran mejores de las que podía imaginar, su cuerpo se sentía tan bien y sus pocos senos se presionaban contra mi pecho. Nos estuvimos besando un buen tiempo, hasta que mi mano se movió hasta los límites del panty de Lupita y se los bajé, me acomodé y le hice sexo oral mientras de rojo veía como Dulce le hacía sexo oral a Armando, todo era genial hasta que Armando hizo que todo subiera de nivel, él envió a Dulce para que junto con Lupita me hicieran sexo oral mientras que él les estimulaba el clítoris a ambas.

Estaba a punto de venirme así que me levanté y puse a Lupita en cuatro patas y comencé a penetrarla, ella definitivamente sabía mucho ya que se movía de tal forma que me acabamos muy rápido, caímos sobre la cama besándonos y al mirar al lado veo como Dulce estaba sobre Armando y gemía del placer, había pasado de ser una niña inocente a una pervertida como nosotros. EL hecho de mirarlos me excitó aún más, podía ver claramente como el semen de Armando se combinaba con los flujos de Dulce, él le tocaba los glúteos y se los apretaba, me sentía un poco celoso, así que le pedí a Dulce que viniera conmigo, la puse en cuatro patas y comencé a penetrarla analmente, ella gemía del dolor pero al mismo tiempo se movía incitándome a darle más. Al penetrarla completamente comencé a moverme más y más rápido mientras Lupita por detrás me besaba en lugares erógenos y Armando hacía que Dulce le hiciera sexo oral, al poco tiempo escuché un gemido de Dulce indicando que ya había terminado, así que era el turno de Lupita.

Armando le estaba dando analmente y ella me hacía sexo oral, su lengua jugaba con mi glande y hacía que sintiera mucho placer, tenía muchas ganas de venirme así que me deslicé por debajo de ella y la comencé a penetrar vaginalmente, ella gemía del placer mientras ambos nos movíamos hacíendola delirar. Armando le besaba el cuello y yo los pechos y así en esa posición nos vinimos los tres, cuando miramos al lado vimos que Dulce ya estaba dormida, así que la vestimos y nos vestimos nosotros, luego de eso nos acostamos a dormir muy cansados y sabiendo que un buen día había terminado.

La siguiente historia de la serie de anécdotas la subiré en los siguientes días.
Mi vida sexual empezó a los 12 así que aún hay mucho que decir.
Atte:
Junior.
Autor: zombieman
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