hace 1 año - Gays - 5
Literalmente le di para sus chicles a Netito
ENVIADO DE FORMA ANÓNIMA
¿Por qué un hombre joven, atractivo y con un mundo de opciones sexuales opta por el morbo de morbos?.
¿Qué puede llevar a un hombre atractivo, varonil, con mujeres disponibles cons...


¿Por qué un hombre joven, atractivo y con un mundo de opciones sexuales opta por el morbo de morbos?.
¿Qué puede llevar a un hombre atractivo, varonil, con mujeres disponibles constantemente para sexo, a querer vivir algo más, a tratar de tener una experiencia, más allá de lo que concibe como placer? Les recuerdo que mis relatos son ficticios, los narro en primera persona para aumentar el realismo.

Hola, me llamo Danilo, tengo 25 años, por lo que estoy en plenitud de mi vida sexual, y vaya que lo estoy, pues no hay fin de semana que no tenga actividad de cualquier tipo, literalmente puedo tener a la mujer que quiera y vivir la fantasía o experiencia que quisiera. Y también tengo con qué, un buen cuerpo producto de años de natación y una verga de 19 cm siempre cargada y lista. Pero, en la plenitud de mi vida sexual, habiendo vivido casi de todo, empezaba a sentirme vacío, insatisfecho, aburrido, como si me faltara un reto, algo por hacer.

Fue cuando empecé a nutrirme de todo el morbo profundo de internet buscando mínimo una chaqueta, pero debo decir que casi nada lo lograba, relatos de lesbianas, gays, incesto, zoofilia, sadismo, fetiches, transexual, cualquier parafilia, nada me llenaba; hasta que leí un relato erótico sobre incesto que hablaba de dos hermanos cogiendo, aunque al principio sin mencionar las edades, cuando leí que la edad de los amantes eran veinte y siete años respectivamente, mi jalada se volvió más intensa, igual que mi morbo y deslechada. Leer (y en consecuencia imaginar) que se cogían a un nene, me produjo una jalada de campeonato. El morbo estaba despertado, a los relatos le siguieron los videos, las pláticas hot y los engaños de quienes te dicen que pueden entrarle a esto y que tienen con qué, pero sin concretar. No podían pedirle a un hombre entregado a la cogedera, que solo se conformara con su imaginación y una chaqueta.

Trabajo dando clases de computación en un colegio, un día me quedé sin auto y me vi obligado a tomar el transporte público; hay que cruzar un largo puente peatonal para llegar a la estación de este, por lo que a veces es aprovechado por vendedores o asaltantes como centro de trabajo (jaja). Sin embargo a pesar de la hora (eran como las 8 de la noche), el puente lucia solo, apresuré el paso por miedo y al fondo vi una pequeña figura sentada, que al verme se incorporó, pensé: “no mames, ya valió madre, adiós celular y cartera”, acepté mi destino (jaja) para no poner resistencia, pero como si se tratara de una escena de televisión, de entre las sombras surgió la figura pequeña, delgada, desaliñada e inocente de un niño vendedor de chicles.

El niño media no más de metro y medio, quizá menos, flaquito, piel apiñonada, algo ennegrecida, talvez por mugre, cabello castaño claro, ojitos claros, facciones finas en los detalles de orejas, nariz y en sus labios rositas, algo secos en apariencia; vestía un pants verde con algunos agujeros, una sudadera blanca un tanto mugrosa y unos tenis rotos; a mi gusto, el niño más hermoso que hubiera visto, si mugroso, pero hermoso.

Se acercó a mí sonriendo, cosa rara en niños vendedores (siempre he asumido que son explotados) y me dijo:

Niño: Buenas noches señor ¿no me compra un chicle?

Su voz era hermosa, aguda y alegre ¿alguien podría decirle que no?

Danilo: Ah, sí, sí, claro niño, dame un paquetito de los de diez chicles

¿Por qué estaba nervioso, por qué yo, un hombre de 25 años, se ponía nervioso ante la presencia de un niño como si yo fuera una quinceañera frente a quien le gusta?

Tomé los chicles y me fui, no sin dejar de voltear a ver al niño que me sonreía, alegre por su venta realizada. Esa noche, me masturbe viendo algunos videos, pero en cada escena cúspide, y justo antes de venirme, mi mente me trasladaba a ese puente y frente a ese niño; el simple flashazo del recuerdo engordaba más mi verga, casi a punto de explotar las prominentes venas que tenía mi tronco, con los huevos a punto de reventar, me vine pensando en él y exclamando “¡niñito!”

Todo el día en mí clase estuve pensando en él, o mejor dicho en lo que me provocó venirme pensando en él, pues era como si se hubiera abierto una puerta con un maravilloso mundo que descubrir. Al salir me alegré de no tener coche aun, para poder tomar el mismo camino y verlo, y ahí estaba con la misma ropa de ayer; esta vez no esperé a que se me acercara yo fui hacia él.

Danilo: Hola amiguito, me das un paquetito de chicles

Niño: Si señor, muchas gracias

El niño sonreía alegremente y me veía como a quien le salva el pellejo, pues parecía que no había vendido nada.

Danilo: ¿Siempre estás aquí vendiendo verdad?

Niño: Si

Danilo: No seas tímido, yo soy Danilo, trabajo de maestro en la escuela de aquí enfrente ¿Cómo te llamas?

Niño: Ernesto, pero me dicen Netito

Danilo: ¿Cuántos años tienes?

Netito: Nueve

Danilo: Oye, me caíste bien, véndeme todos tus chicles

Netito: ¿Todos? ¡Sí, sí, claro! Es usted muy bueno

Danilo: ¿Ya comiste?

Netito: No, como hasta que llego a mi casa

Danilo: Mira, acompáñame a los tacos de aquí abajo del puente, te invito unos y te regresas aquí antes de que me vengan por ti ¿O ya casi te vas?

Netito: No sé, me da pena, ósea si vienen por mí, pero hasta el rato

Al final lo convencí, mientras comíamos me contó que vivía con otros niños de la calle, que entre ellos se organizan para vender chicles, periódicos, bolear zapatos o limpiar parabrisas; se apoyan con una señora también de la calle y unos adolescentes para evitar ser explotados; estos últimos son los que pasaban por él. En mi cabeza pensé “sin padres, ni adultos explotadores, es un niño libre”, ¿pero libre para qué? Jaja, no podía creer lo que pasaba por mi cabeza, el condenado escuincle me atraía, era hermoso y muy simpático, y nuestra conversación técnicamente era la de un descarado y abierto ligue.

En los días siguientes, técnicamente “lo corteje” jaja, le llevaba regalos, pequeños, como un sándwich o un refresco, quería ganarme su confianza, pero mi inconsciente aun no sabía decirme para qué. El por su parte se veía muy agradecido, por lo que al elevar nuestra confianza, comenzó a hablarme de tu y yo comencé a darle abrazos, tocar sus hombros y acariciar sus mejillas.

Una semana después de nuestro primer encuentro lo encontré y no estaba solo, lo acompañaban dos adolescentes de entre 14 y 16 años según mis cálculos (trabajo con suficientes adolescentes como para saberme esos cálculos).

Danilo: Hola Netito, me das lo de siempre por favor.

Chavo 1: Qué onda ¿tú eres el que le da regalos a Netillo?

Danilo: (un poco nervioso) Eh, sí, soy yo. ¿Hay algún inconveniente?

Chavo 2: No todavía, pero nosotros cuidamos a nuestra gente, para que ningún hijo de la chingada se quiera pasar de verga.

Netito: El muchacho es muy bueno conmigo, no me ha hecho nada

“Puta madre” pensé en mi cabeza, por andar de pinche acosador de nenes, me va a llevar la fregada, en que pedo me metí. Los chavos no se veían agresivos. Pero sus miradas eran como las de una furica madre que protege a su crio.

Danilo: No quiero problemas, si hay pedo por regalarle cosas al niño, pues hay muere, igual mañana me regresan mi coche y ya no lo veré.

Chavo 2: No, si no estamos tirándote pedo mi buen, pero queremos hablar contigo

Danilo: Ok (nervioso a mil)

Fuimos a un parque cercano que en las noches se vacía, cerca de él están los puentes y casa abandonada donde vive toda la “familia de Netito”. Mientras Netito y el segundo chavo platicaban a lo lejos; el otro chavo me dejaba helado.

Chavo 1: Así cabrón, al chile ¿te quieres chingar a Netito?

Danilo: No, no, no, que te pasa como crees

Chavo 1: No hay pedo wey, no eres el primero que lo merodea para sus cochinadas, pero si el primero que nos gusta para que se lo chingue.

Danilo: ¿Qué? A ver explícate

Chavo 1: Somos morros de la calle cabrón, no pendejos, sabemos de todos los peligros a los que nos exponemos, por eso vivimos juntos y nos organizamos para que nadie se pase de verga, juntos no hay pedos con la policía, ni con ojetes explotadores, ni con culeros que se quieren coger a los más chiquitos.

Danilo: Si, entiendo (nervioso y confundido)

Chavo 1: Netito huyó de su casa porque su padrastro lo golpeaba y su mamá nunca hizo nada, yo lo conocí deambulando por la calle, lo invite a nuestro grupo para que no le pasara nada, pero la verdad es que los peligros siguen ahí. El típico tipo gordo, cincuentón, prieto y feo se nos ha acercado para pedirnos coger a uno de los nuestros, especialmente Netito, que como veras esta carita el wey. Pero nel, que un hijo de puta se pase de lanza solo porque si, no lo haríamos. Pero tú eres distinto, estas joven y carita, haz sido amable con él, y lo que te hemos visto, no nos engañas, no tienes instinto paternal, sino sexual.

Yo estaba helado con lo que me decía, pero que mis intenciones quedaran evidenciadas empezaba a relajarme.

Chavo 1: Entonces así está el pedo. Si te lo quieres coger son 1000 varos. Créeme, el pinche Netito no la va hacer de tos.

Mis oídos no lo podían creer, me estaban ofreciendo los servicios sexuales de un nene, por un precio muy accesible. Pero me entraba un dilema ¿era esto lo que quería, cogérmelo a la fuerza y pagando, o enamorarlo y hacerlo mío a la buena? Pero ¿Por qué no hacer las dos cosas?

Danilo: Va, pero que Netito no se entere que les pagué, y que sea hasta mañana para poder irme en coche.

Chavo1: No hay pedo, mi compa ya le explico que se va ir contigo para que no pase frio aquí en la calle.

Fueron las 24 horas más largas de mi vida, estaba súper impaciente, parecía adolescente hacia su primera cita. Saliendo del trabajo pasé al puente a recoger a Netito, estaba más mugrosos que de costumbre, pero guapísimo para mi gusto.

Netito: Hola señor, me dijeron Kevin y Brayan (los chavos del día anterior) que hoy me va a llevar a cenar hamburguesas y bañarme con agua calientita. (Los chavos de espaldas al niño, me guiñaron el ojo)

Danilo: Si Netito, hoy vamos a cenar hamburguesas en mi casa y pasaras la noche ahí.

La docilidad y permisividad del niño bien podían ser por la coacción de los chavos o su propia inocencia, pero no, era producto de un verdadero deseo de vivir un ambiente de comodidades distinto al que jamás había tenido.

Lo llevé a mi departamento, con poco sigilo porque el estacionamiento esta apartado, y no tengo vecinos, los departamentos aledaños están vacíos. Pedí las hamburguesas, le dije que se metiera a bañarse y yo lavaría su ropa.

Netito: No sé Danilo, me da pena

Danilo: Sin pena Netito, estás en tu casa, es más yo te acompaño

Netito: De acuerdo

Lo acompañé al baño, y la pena talvez era más por estar en una casa ajena que por mostrar su cuerpo, porque apenas entramos y al ver la regadera comenzó a desvestirse. Y fue ahí donde mi corazón inició con fuertes palpitaciones, mis piernas temblaron, mi pito cosquilleó, mis huevos sudaron y mi voz se entrecortó, esto estaba pasando, por fin mi inconsciente daba respuesta a todas mis dudas y vacíos, lo que el experimentado Danilo buscaba era el morbo final, el extremo que todo hombre amante del sexo quiere alcanzar, pero nos negamos a creer, y eso es… coger a un nene.

Crecemos con la idea de que el “fan de estos gustos” es como lo había dicho el chavo amigo de Netito, el típico gordo, feo, prieto y cincuentón con cara de pervertido, pero no, el amante de nenes está oculto, dormido, pero impaciente en todo hombre sexoso, el más heterosexual macho, varonil y atractivo, lleva dentro de sí a un morboso coge morritos, pero como en toda parafilia lo reprimimos. Piénsenlo, hoy es más probable que su amigo casanova de 25 años sea pederasta, a que su vecino solitario de cincuenta. (Perdón por romper la cuarta pared).

Disfruté cada momento de su lenta desnudez, se quitó los zapatos y calcetines, con un poco desagradable olor, opacado por unos hermosos y delicados pies, si amarillentos pero perfectos, sin heridas, cayos o exceso de mugre. Luego se quitó el pantalón lentamente descubriendo unas piernas lisas con las rodillas raspadas, unas nalguitas blanquitas redonditas bien formadas, casi como almohadas de sillón; su pitito delgadito, larguito para su edad (será pitón de grande jaja). Finalmente se quitó su playera y dejó al descubierto unos pezones redonditos y jugosos a simple vista.

Me acerqué y lo toqué, mientras un calambre recorría mi cuerpo. Tallé su espalda para preguntarle

Danilo: ¿Tienes frio? El agua caliente es la de la izquierda

Netito: ¿Por qué no se mete a bañar conmigo, para que me enseñe a usar las cosas?

Aquí es donde les pregunto ¿Qué habrían hecho ustedes? Jajaja, por supuesto que no dudé ni un segundo en la invitación del niño.

Danilo: Si, si claro

Comencé a desvestirme, nunca me había sentido tan desesperado por desnudarme, no supe como quite mis zapatos, pantalón, camisa, calcetines, etcétera; para entonces mi pito ya había iniciado su engrosamiento, ya nada podía detenerlo, sus venas se hincharon, su grosor y longitud aumentaron, estaba viviendo la fantasía de fantasías. Pero el niño ayudó jeje…

Netito: ¡Órale, Danilo, estas bien mamado, pareces el Capitán América!

Danilo: jajaja, no como crees, él tiene más musculo.

Netito: ¿Y tu novia?

Danilo: No tengo

Netito: ¿Por qué, si eres guapo?

Danilo: No sé, me imagino que no ha llegado la persona correcta

Netito: ¿Por qué tiene así tu pito, todo hinchado, te duele?

Danilo: Al contrario, esta así porque está contento de estar contigo, le caíste bien

Netito: jajaja, yo le caí bien a tu pito jaja

Abrí la llave de la regadera, le extendí mi mano a Netito y nos dirigimos a bañarnos. El primer golpe de agua lo hizo estremecerse y provocó que me abrazara con fuerza, quedando justo su rostro frente a mi vientre, con el cuello cerca de la verga y sus manos sujetadas de mi cadera. Yo lo tomé de su espalda y lo abrace acompañando sus gritos por el agua que pasaba de fría a caliente, justo como mi energía sexual.

Lo mire de frente, le acaricie las mejillas y comencé a bañarlo; era electrizante lo que sentía al recorrer su cuerpo colocándole el jabón en su cabeza, sus oídos, su cuello, su pecho, sus pezones, su cintura, su espalda, su abdomen. Cuando iba hacia abajo, el siguió sorprendiéndome.

Netito: Me baja el cuerito, dicen Brayan y Kevin y doña Lucha (la señora que los ayuda) que hay que quitarse el quesillo que queda ahí.

Obedecí al instante, recorrí su prepucio y lavé su pene, mientras mi verga estaba dura como piedra, ya ni siquiera podía flexionarla. Después comencé con su culito, pasar mis dedos por su rajadita era un aperitivo glorioso para lo que yo sabía vendría después.

Solo podía morder mis labios y saborear cada parte de él, pero no quería volverme loco, debía disfrutar cada momento, ya habría tiempo para atender mi verga, era momento del erotismo, no del cachondeo extremo y menos de coger como bestia. Aun así, aproveche para darle “accidentalmente” unos buenos arrimones y llegues a su espalda y culito, aprovechando el jabón y lo chica de mi regadera. Cosas que despertaban sus tiernas ricitas.

Salimos de bañarnos, como aún no se secaba su ropa, le dije que cenara en toalla y yo hice lo mismo para hacerlo sentir en confianza. Terminó por perder la timidez y preguntó de todo, especialmente porque me caía bien. La amena platica me distrajo de mis bajos instintos, pero es que el niño era cautivador, parecía ser el quien me conquistaba.

Pero al tocar el tema de su vida, comenzó a llorar, y ponerse triste, si me dio compasión pero temía que eso arruinara el momento.

Netito: ¿por qué mi familia no me quiere? (sollozando)

Retiré sus lágrimas con mis dedos, acaricie su mejillas, me acerqué a él y lo besé tímidamente en los labios.

Danilo: Yo te quiero y me gustas mucho Netito

Netito: ¿En serio?

Mi respuesta fue un beso aún más intenso, esta vez logrando una respuesta suya, entrelazando nuestras lenguas, claro teniendo la mía mayor avance y capacidad para moverse. Me abrazó sin dejar de besarme, y yo retiré su toalla y la mía, dejando al descubierto mi ahora si decididamente hinchado y grueso miembro, y su verguita que presentaba una ligera erección.

Netito: Tú me gustas mucho Danilo ¿Vamos a ser novios?

Danilo: Si mi amor, te quiero mucho.

Lo levante del sillón donde habíamos cenado y lo lleve al cuarto. En él lo deposite en la cama y comencé acariciarlo como al enjabonarlo, pero esta vez acompañando las caricias con besos y lengüetazos, primero sus pies, luego sus muslos, su ingles, una breve mamada a su pitito, su pecho, su cuello, sus pezones, sus oídos, a los que también babeé mientras le decía “vas a ser mío mi amor, solo mío”

Volvimos a fundirnos en un beso apasionado, el niño estaba desesperado por tragarse mi lengua y apretar con fuerza mi espalda, hecho que me calentó aún más, el niño era fuego puro. Lo coloqué boca arriba y acaricié su cuerpo ahora con mi verga, pasándola por sus pies, tallándola con su verguita y nuevamente me sorprendió el niño…

Netito: ¿Quieres que te la chupe?

Danilo: Si, mi amor sí.

Me puse boca arriba y el niño inició su trabajo, como si tuviera experiencia, comenzó por dar ligeros lengüetazos como si fuera una paleta, primero al tronco, luego a los huevos y finalmente a la cabeza. Después humedeció más su boca para ensalivar el tronco de su origen a la cúspide. Era mágica la sensación que estaba viviendo, pero lo mejor estaba por llegar. Tomó la cabeza de mi verga, la introdujo a la entrada de su boca y succionó como una manguera; era la gloria misma, esos labios suaves y húmedos, esa boca caliente, esa saliva tibia, me volvía loco.

Danilo: ¡Ah, sí, así mi amor, así, uff que rico la mamas!

Netito: jeje, sabe chistoso su pito

Seguí disfrutando del momento, el niño era un experto porque después empezó a introducirla poco a poco, hasta donde su garganta lo permitió, pero cada vez lo hacía con mayor rapidez, alternado movimientos con su boca y lengua, y jalándomela cuando se cansaba.

Le pedí se pusiera con el culo frente a mi cara mientras seguía mamándola, para yo poderle corresponder dilatando su culo con lamidas y con mis dedos. Era una escena monumento para la cachondez, el morbo estaba al 1000.

La sensación de sus mamadas estaba por hacerme venir, pero decidí pasar al platillo fuerte, su hermoso culo, ya bien dilatado.

Lo puse de perrito y paseé mi verga por su rajadita por un minuto, luego lo punteé en el agujero, y comencé a introducirla poco a poco.

Netito: ¡Ay, ay, me duele, me duele!

Danilo: Shhh, tranquilo mi amor, tu sabes que no te haría daño, debes resistir.

Lo bese para tranquilizarlo, así que me pidió cambiar de posición para verme de frente, fue así como lo puse patitas al hombro para relajarlo besándolo y jalándole su verguita. Terminé por meter todo mi miembro, mientras el ya empezaba a acostumbrarse, me moví lentamente, pero la sensación dentro de él era demasiado excitante, era como si una bomba de vacío succionara mi verga, como si su culo me comiera a mí, apretaba riquísimo, creo que eso era justo lo que buscaba entre tanta parafilia experimentada o morboseada.

Pero no solo era el salvaje sexo sino la pasión impresa en cada movimiento mío y del niño, que besaba con mayor fuerza cuando sentía mucho dolor. En cada posición dejábamos ver y hacíamos notar con gestos y palabras la lujuria y amor con el que estábamos cogiendo, pues cada frase cachonda era seguida con una manifestación de amor.

Danilo: ¡Ahhh, si, si, así, mi cielo, así mi amor, estas sabrosísimo cabrón, que rico aprietas, que rico culo!

Netito: ¡Ya casi no me duele, es más me hace cosquillas, me gusta, te amo!

Danilo: ¡Y yo te amo a ti, eres la mayor y mejor de mis cogidas, como pude vivir sin esta sensación!

Aligeré el dolor del niño alternado las metidas y sacadas con movimientos circulares, que nos mataban a ambos de placer, pues el sentía el tacto en su próstata y yo sus tripitas acariciar mi verga.

Aceleré el ritmo, los gestos de dolor del niño cambiaron por gestos de placer, después de cogérmelo de cucharita, de perrito y sentado de espaldas a mí, me pidió volver a la primera posición, lo hicimos, pero la intensidad y calentura era tal, que lo levante como si su culo fuera un candado cerrado con mi verga

Danilo: ¡Ahhh, ah, mi amor, mi amor, estas riquísimo, te amo, te amo cabrón puto!

Netito: ¡Ayy, mmm, aggg, te amo!

Danilo: ¡Ahhh, agggg, siiii!

Derramé todos mis mecos en su interior, incluso sentí como se embarraban en mi tronco y como mis huevos se convulsionaban con la mayor deslechada de mi vida.

Exhaustos caímos a la cama, lo bese con desesperación y el respondió igual. Me abrazo con la fuerza de un niño que por fin recibía una muestra de amor. Mientras mi cabeza por fin se tranquilizaba al alcanzar la cúspide que todo hombre sexoso alguna vez debería alcanzar. Dormimos abrazados, como nunca lo había hecho con ninguna o ningún amante.

Muchas gracias por leerme, originalmente iba a poner este relato en la categoría bisexual, pero como que ahí no hay mucha interacción. En fin, si desean más relatos de este tipo, entren al enlace de mi nombre de usuario, ahí esta el archivo completo. Si gustas morbosear o hablar de este tema, mi telegram es faraon902; y si eres de Celaya México o la región, me gustaría tener amigos con estos gustos.



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