Te puede interesar
mi papá viudo
Relato anónimo | 975 lecturas
Mi papa me hace Feliz
Relato anónimo | 909 lecturas
Mi amigo y su regalo 3
Relato anónimo | 618 lecturas
En algún lugar cerca de Iquique. – Cuarta Parte.
Relato anónimo | 465 lecturas

hace 1 año - Incestos - 0
No era lo planeado 9
ENVIADO DE FORMA ANÓNIMA
continuando la historia a petición de un único comentario :v.
pt9 
Tras aquello sentí que los lascivos juegos de Mariana y Manuel eran más concurrentes, Manuel ya sabía que su herm...


continuando la historia a petición de un único comentario :v.
pt9 

Tras aquello sentí que los lascivos juegos de Mariana y Manuel eran más concurrentes, Manuel ya sabía que su hermana me lo mamaba al igual que su tía, así como que yo sabía lo que hacían ellos que no se molestaban en ocultar lo que hacían cuando estaba solo con ellos. Dado que había total confianza entre nos ellos no se inmutaban el preguntarme cuando se trataba de sexo o algo similar, en especial cuando me veían hacérselo a su madre, pero las cosas se terminaron complicando una vez que Yaritza decidió separar de mí, fue algo chocante y deprimente porque su excusa fue al enterarse de haberme dado un revolcón con una vecina mientras que a ella le permití darse los que quisiera, aun así el verdadero motivo es que el otro tipo le daba más comodidades o le daba placer más que yo y al poco tiempo nos terminamos separando. Por obviedad ella se quedó con los niños, vendió el apartamento, por cuestión de horario laboral no podía acordar los días que los niños ya que estos días chocaban con sus días de escuela así que en vez de que ellos me visitaran yo los veía en casa de sus abuelos. 

Al cabo de un mes logré conseguir una casa gracias a mi madre, el dueño necesitaba que se la cuidaran ya que solía usarla más que todo como casa vacacional y lo mejor como quedaba relativamente cerca de la casa de mis padres se me hacía más fácil cuando me provocaba pasar de visita. Tiempo después casualmente libré un fin de semana así que ambos se quedarían conmigo, aquel viernes me recibieron con esa alegría que purifica el alma, esa vez aproveché de salir con ellos a pasear e ir al cine, ya que el tiempo con ellos se había reducido mucho había que gozarlo al máximo así que el sábado decidí llevarlos a un parque temático, aunque cuando la pequeña Claritza se enteró insistió en ir con nosotros y como le dieron permisos no vi motivos para negarme. Ver las sonrisas de los niños al llegar fue muy encantador, me hacía feliz y apenas entramos eso fue subiendo de atracción en atracción sin pausa, sin duda un día agotador.
De regreso comienza a llover cuando esperábamos el bus en el terminal y continuó lloviendo hasta llegar a nuestra parada para entonces ya había anochecido, por lo tanto, esperar que acampara no era conveniente así que corrimos hasta mi casa, los mandé que se bañaran mientras yo avisaba a los padres de Claritza por llamada de que estábamos en mi casa, pero como continuaba lloviendo sugirieron que se quedara. En ese instante no tenía intenciones de nada hasta que verga palpitó cuando escuché aquella sugerencia lo cual progresivamente se me iba erectando. Una vez colgué mi corazón comenzó a palpitar cada vez más fuerte a la par que imaginaba miles de cosas y escucho las murmuraciones en el baño y con lo excitado que me había puesto solo quería una cosa, así que entro al baño y hago la cortina hacia un lado diciendo: —¿Por qué tardan tanto? —, y Claritza estaba arrodillada mientras que mariana y Manuel estaban pegado a la pared y yo con una leve sonrisa le pregunto a Manuel, —¿Qué tal la tía? —, y el solo se ríe mientras Mariana se pasa su manita por la entrepierna y presiona su clítoris. Tras observarlos un poco Claritza se levanta a la vez que abre sus piernas —me toca—, y Manuel se arrodilla para comerle el coñito a la puta de su tía que no vacilaba al mostrarnos su morbosa.
—ay te marginaron hijita, ¿a ver como la tienes? —, meto mi dedo en su húmedo, —mira que niña tan mala calentándose por esto—, y me chupo ese dedo, —Claritza, tu sobrina se calentó—. Y Claritza con su risa picara aparta a Manuel y lo manda con Mariana, parecía un cachorrito lamiendo la rajita de su hermana entretanto yo tomo a Claritza y la pongo a chuparme la verga.
—teníamos tiempo—, yo me quedé en silencio y al os segundos ya me estaba corriendo en su boca por lo que se termina ahogando, —que rápido—, me lo dice mientras tocia.
—tenía rato aguantándome—, estaba casi sin aliento mirando al techo a la vez que vuelvo a sentir que me lamen la verga y chupan la punta hasta ponérmela dura otra vez —¡uf si…! eres toda una experta—, cuando miro nuevamente hacia abajo era Mariana lamiendo, realmente no reaccione solo le pregunte: —¿te gusta mami? —, y mariana asiente.
Luego le hacemos seña para que Manuel le desde atrás a Mariana y este se acomoda y comienza a mover sus caderas y gemía mientras lamia mi verga junto a su tía, de pronto Claritza dice, —pero métesela bien—.
—no puedo, no la tengo como mi papa—.
—entonces dale por el otro—, y cuando este la mete el rostro de Mariana cambia y no dice anda.
—¿te gusta por ahí mi amor? —.
—es rarito, pero me gusta, es como me meto el dedo para rascarme—.
—¿entonces por qué gemías? —.
—porque mi tía me dice que lo haga—.
—no hace falta que lo hagas, solo hazlo si te nace hacerlo—.
—¿Cómo así? —, pienso un segundo y acaricio rápidamente su pequeño clítoris hasta que se le escapa la voz.
—así—, y todos nos reímos por su reacción, — aunque claro, tenemos que hacerlo calladito para que nadie se entere así que bueno. te toca a ti putica—, hago que Claritza se apoye de la pared, —Manuel, así es como se hace—, le digo yo y Claritza deja salir un rico gemido al ser penetrada.
En cada vaivén Claritza gemía despacio mientras que yo trataba de aguantar porque con cada movimiento sentía que ese apretado coño me sacaría la leche.
Luego la tomo por su muslo la alzo para así mostrare a ambos como mi verga expandía el coñito de su tía, después la vuelvo a cargar de frente, pero esta vez le metí el dedo por el culo y continuamos así hasta que sentí que me venía por lo que la baje y la baño a ella y a Mariana en semen.
—viste hijo, así es como se hace—.
Después que salimos del baño prácticamente el tema de conversación que reinó la noche fue sobre sexo y como todos dormimos en la misma cama fue inevitable que mi verga se colara en la entrepierna de mi pequeña excuñada a la que mantuve despiertas por varias horas mientras que los otros dos dormían plácidamente. 

A la mañana siguiente cuando despierto tenía dormida sobre mí a Claritza completamente desnuda y momento que la iba a echar a un lado ella se despierta.
—que malo eres, no me dejaste dormir—, lo dice con ese tono quejumbroso cuando te despiertan, —quiero seguir durmiendo—, y se recuesta otra vez.
Su esbelto cuerpecito completamente desnudo desbordaba lujuria o simplemente era yo el cochino al que se le había vuelto a para la verga.
—levántate, que tengo que llevarte a tu casa—.
—ah… no quiero—, lo dice bajito entre guñiditos.
—mira que ya tengo la verga dura así que si no te levantas te voy a coger otra vez—, en instantáneamente ella medio para su culito, por lo que me ensalivo la verga y me monto sobre ella, en la primera miro como se escurre algo de leche que le deposité en la noche y le día hasta vaciarme y a pesar que tenía ganas de continuar ya mi verga no daba para más.
Al momento que bajo de la cama noté que los mellizos estaban espiando y antes de meterme al baño —¿Por qué corren, si no les iba a decir nada? —, mi humor aquella mañana era maravillosa y me sentí así el resto del día, una vez que a mis hijos les toco regresar con su madre y quedé solo en esa casa todavía me sentía satisfecho y al mismo tiempo excitado, pensar que mi querida mariana llegaría a ser igual o peor de lujuriosa que su tía ya que estos se tenían el uno para el otro en sus necesidades.
Mientras que yo un joven soltero pensaba en si buscarse otra mujer o continuar la peligrosa aventura con su excuñada de 9 años.



Añadir a favoritos
Reportar

¡Debe iniciar sesión para poder calificar el relato!

Se el primero en calificar el relato
Te puede interesar
mi papá viudo
Relato anónimo | 975 lecturas
Mi papa me hace Feliz
Relato anónimo | 909 lecturas
Mi amigo y su regalo 3
Relato anónimo | 618 lecturas
En algún lugar cerca de Iquique. – Cuarta Parte.
Relato anónimo | 465 lecturas



Te puede interesar
mi papá viudo
Relato anónimo | 975 lecturas
Mi papa me hace Feliz
Relato anónimo | 909 lecturas
Mi amigo y su regalo 3
Relato anónimo | 618 lecturas
En algún lugar cerca de Iquique. – Cuarta Parte.
Relato anónimo | 465 lecturas

Informacion Legal · Ayuda · Ayuda al autor · Discord
Hora del servidor 8:05 am