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hace 3 meses - Trios / Intercambios - 0
TRIO DE MI ESPOSA, YO Y UN PENE SUSTITUTO
ENVIADO DE FORMA ANÓNIMA
Era un pene sustituto de una apariencia natural que en verdad parecía real, media 25 cm de largo con 6 cm de grosor y de color negro que tanto le llamaban la atención cuando...


Era un pene sustituto de una apariencia natural que en verdad parecía real, media 25 cm de largo con 6 cm de grosor y de color negro que tanto le llamaban la atención cuando veíamos alguna película xxx.Mi esposa como toda mujer siempre le ha gustado hacer el sexo, lo disfruta tanto que me he dado cuenta que al terminar de cogérmela todavía tiene para dar y recibir mas, pero como ella es una señora formal nunca quiere aceptarlo, aunque de algún tiempo para acá cuando hacemos el amor, en el momento que mas caliente esta le empiezo a preguntar que si le gusta y poco a poco se le ha venido soltando la lengua al grado que para nosotros es lo mas natural que en lo mas cerca del clímax se me ha salido decirle (que en otras circunstancias nunca se lo digo ni en broma) que si le gusta la verga, no la mía sino en general “la verga” mientras ella muy frenéticamente contesta que le encanta.

Ahora elle es la que empieza ese erótico juego de palabras que cada vez se hace mas atrevido y que al igual que ami nos excita, pero que fue tomando causes muy frenéticos y sorprendentes ya que en algunas ocasiones le he despistadamente ofrecido ayudarme con un consolador para hacerle una doble penetración, de hecho en una de esas le he desflorado su culito en donde todavía no termina por dejar de sentir dolor, por lo que es ya tarea que mientras se la meto por delante la atravieso por atrás con dos o mas dedos al mismo tiempo para que poco a poco siga acostumbrándose ya que ella misma me había preguntado por el regalo (como lo llama por no pedirlo como consolador) el cual no tarde en comprar.

Era un pene sustituto de una apariencia natural que en verdad parecía real, media 25 cm de largo con 6 cm de grosor y de color negro que tanto le llamaban la atención cuando veíamos alguna película xxx., mismo que guarde para ofrecerle en el momento que yo definiría para que no lo rechazara sino que al contrario lo disfrutara al máximo por primera vez.
Poco a poco fui preparando el terreno y a cada encuentro sexual fui aumentando el repertorio de ese juego de palabras en donde le invitaba a que ella me pidiera y me dijera que quería. Para ese entonces ya manejaba palabras como te tengo ensartada, te voy a meter toda la verga, mámamela toda, ábrete las nalgas para atravesarte por detrás.

El momento que esperaba llego cuando en nuestro aniversario después de salir a cenar y todo el show, terminamos llegando a nuestra casa cerca de las dos de la mañana, ella como no acostumbraba a tomar licor, con el poco que tomo se desinhibía por completo así que todo estaba a mi favor ya que tomada seria mas fácil y placentero para ella. Para esa hora ya los vecinos ni se enteraban de lo que pasaba alrededor y menos en nuestro cuarto que previamente prepare con todo al alcance, película xxx donde aparecieran negros, lubricante, poca luz, espejos, y lo mas importante “El Regalo”.

Esa noche traía puesto un vestido de una tela que dibujaba la silueta de sus grandes nalgas que literalmente se partían divididas por su tanga de hilo dental que acostumbraba usar. Aquel vestido no siendo tan largo hacía volar la imaginación de los hombres que despistadamente la veían. Fácilmente adivinaba lo imaginaban, algunos solo en sus mentes admirarían su culo desnudo, pero otros la imaginarían empinada y con el vestido asta la cintura cogiéndosela mientras la tomaban por el pelo o por el encuarte de sus piernas.
Todo esto que de alguna manera me molestaba pero debo aceptar que como a cualquier marido muy dentro de mi me calentaba el hecho de que existirá la posibilidad que alguna vez me fuera infiel. En fin terminamos la velada en nuestro casa en donde comenzamos nuestro ritual sin todavía llegar a la cama ya que todo lo que imagine de ella con otro me había puesto tan excitado y mas por que en el estado inconveniente en que se encontraba varias veces la descubrí sonriéndole a los que lujuriosamente la veían, por lo que le empecé a pasar las manos en sus nalgas por encima de su vestido que levantaba para sobarlas mientras no dejábamos de besarnos.

No se si ella esperaba la sorpresa pero yo si, así es que puse manos a la obra y después de bañarme mientras ella seguía su turno yo comencé a preparar todo. Para cuando se presento en el cuarto como era su costumbre portaba un negligé semitransparente que le llegaba asta donde terminan las nalgas que solo cubría con un hilo dental de la misma tela que el diminuto vestuario y que generalmente le duraba muy poco puesto ya que en las primeras de cambio ya lo traía por el piso, pero que esta vez y por lo tomada que andaba, que no se le bajo ni con el agua, seria lo que mas respetaría ya que los espejos estaban previamente colocados de manera estratégica para poder verla desde cualquier ángulo de la habitación en donde después de el forcejeo natural como normalmente empezábamos continuaba cuando ella se colocaba de rodillas para mamarme la verga que para ese entonces se encontraba ardiendo y que chupaba con la experiencia de una puta profesional mientras yo admiraba el relejo de su cuerpo empinado, si ya sus nalgas eran de buen tamaño cuando se ponía de rodillas se abrían tanto que destacaban con su diminuta cintura que a su no tan joven edad siempre mantuvo. Así de rodillas y todavía con su atuendo sexual la tomaba del cabello con las dos manos al mismo tiempo como simulando que la forzaba a tragar todo mi palo asta penetrar por momentos al fondo de su garganta en donde detenía su marcha asta sentir que le faltara aire para continuar pompeando en su boca, para ese entonces ya no aguante y termine por desvestirla toda para poder así admirar su culo abierto, aquel orificio anal que ya no era tan cerrado y que palpitaba como si se diera cuenta de lo que le esperaba, yo por mi cuenta sin que ella dejara de mamármela estiraba mis manos para separar aun mas su nalgas y admirar en los espejos como su ano se abría y cerraba mientras ella de manera sensual movía su cintura al momento que yo la empujaba hacia atrás tratando de que ella imaginara que alguien se la podría coger mientras al mismo tiempo me la chupaba a mi.

Fue mi turno (o su turno) para ahora yo hacerle el sexo oral, como siempre la coloque acostada mientras ella misma abría sus piernas para dirigir mi lengua a sus húmedos e hinchados labios bulbares y empezar a recorrerlos de arriaba a bajo mientras con mis manos le ayudaba a separar mas sus piernas que despistadamente levantaba y donde yo aprovechaba para con uno de mis dedos rozar su ano dándome cuenta como ella sola con sensuales movimientos de cadera trataba de enterrárselos en su apretado orificio anal y que yo obviamente cooperaba pero solo metiéndole la puntita que entraba para rápidamente salir en repetidas ocasiones mismas que provocaban que sus quijadas se apretaran mientras sus ojos velozmente parpadeaban al sentir como por instantes atravesaban la parte angosta de su orificio al que despistadamente le aplicaba un poco de lubricante y sin dejar de lamer sus partes intimas colocaba la punta del dedo medio para de un sol impulso firme pero de manera constante desplazarlo lentamente asta que topara mi mano con su parte externa coincidiendo con un fuerte chupetón en su clítoris para arrancarle el primer gran alarido de muchos que le esperaban esa noche ya que al sentir yo su respiración acelerada me invitaba a empezar un ataque que comenzaba con el dedo medio para combinarlo por momentos con el dedo anular una y otra vez asta ensartarla asta con tres dedos que en su profundidad lubricaban para dejar preparado el camino. Fácilmente me daba cuenta como lo disfrutaba ya que se seguía moviendo como tratando de metérselo asta el fondo que cada vez se hacia mas elástico asta llegar a acomodarme de rodillas ante ella para con las dos manos brindarle placer con dos dedos en su ano para no lastimarla pero con casi toda la mano por delante para con movimientos alternados metiendo adelante mientras sacaba atrás y así sucesivamente aumentando la velocidad para en los momentos mas excitantes para ella comenzar aquel juego de palabras en donde le pedía que me dijera lo que deseaba y que le gustaba que le hiciera, para con sus propias palabras en su desesperación y con el alcohol en el cerebro me exigiera de manera desinhibida que no parara que le diera mas duro, mientras yo seguía preguntando y preguntando hasta que ella sola se soltó automáticamente y ya sin parar a pedir a gritos que no parar, que la atravesara, que le encantaba estar ensartado por los dos lados, que era una puta que quería mucha verga, que era un esclava y muchas cosas mas que por momentos me pusieron a dudar sobretodo cuando me pareció escuchar que me cambio el nombre por el de un antiguo amigo mutuo que en su tiempo daba la impresión que hablaba mucho de el y que en lugar de ofenderme pase por alto para seguir asta que se vacío como nunca mientras seguía sin abrir los ojos, pudiendo observar como al retirar mis manos ella no dejaba de mover sus caderas y apreciaba como su desflorado ano ya flexible palpitaba al mismo ritmo que sus labios vaginales, por lo que decidí que era el preciso momento para entregarle su regalo……..

Ya recuperada rápidamente se incorporo para volver a asearse recibiéndola yo con otro poco de la bebida que a le gustaba misma que se tomo de un solo trago y que le provocó lo que yo esperaba ya que continuo desinhibida momento en el cual le entregue su sorpresa. No se si se asombro por el o por su tamaño pero que inmediatamente se abalanzo sobre mi y cuando menos lo esperaba ya estábamos otra vez en la cama pero ahora con mi miembro bien parado y ella sobre mi para cabalgar sobre el que el un instante ya lo tenia asta el tope saltando de arriba abajo sin dejar de jadear mientras me colocaba sus manos en el pecho para tomar mas velocidad, así continuamos por un rato hasta que decidí cambiar de posición y de un estratégico movimiento colocarla en cuatro patas y meterle mi verga asta que los testículos rebotaban como sus nalgas que se deformaban a cada pompeada que se estrellaba en ellas. De alguna manera sin darme cuenta en un instante ya tenia en una de sus manos aquel gran pene sustituto que lamia como si fuera real y que se colocaba en la entrada de su empinado culo como pidiéndome que se lo metiera, fue en ese instante en que la acomodaba de espaldas a una esquina de la cama en donde previamente había colocado un arnés que sostuviera el miembro en donde de alguna manera simulara lo que hasta hace unos instantes trate de insinuarle. La punta de aquel gran palo coincidía con la entrada del par de ardientes orificios de mi mujer, dándole oportunidad de que ella misma eligiera por donde disfrutaría su momento de placer, la verdad yo juraría que cogería por delante pero para mi sorpresa no fue así ya que de un impulso y sin titubear ni por un instante pude admirar como aquella cabeza artificial comenzaba a abrirse camino entre las estrechas paredes de aquel culito que ya no tan inocente se abalanzaba para lentamente desaparecerlo en sus interiores tratando de no detenerse hasta cumplir su objetivo, para lo cual yo hacia mi tarea al empujarla de nuevo por la cintura pero esta vez penetrándola realmente y aprovechando que al topar fondo mientras ella abrir sensualmente su boca al exhalar un pequeño quejido de dolor placentero yo meterle la verga para que automáticamente empezara a darme unas mamadas mientras ella misma se abalanzaba para al mismo tiempo cogerse ella sola apalancándose con tanta fuerza y lujuria que termino por volver repetir el nombre de nuestro amigo mutuo pero esta vez entendiendo que en su imaginación para sus interiores se estaba viendo en un trío entre nosotros dos y ella, donde terminaba por recibir un enorme y vibrante orgasmo que acompañaba con un alarido de placer que la tumbaba boca abajo, forma en que quedaría desfallecida con un semblante de placer que nunca olvidaremos ni ella ni yo.

El regalo sorpresa lo seguimos usando pero no se me va de la mente el que alguna vez tendré le valor de aceptar un verdadero trío, que estoy seguro ambos disfrutaremos, pero que asta hoy no creo que lo haga.
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